
Cuarto Día
Ciudad de Quilmes, Tucumán
Ruinas de Quilmes
Las mismas están ubicadas a 1900mts sobre el nivel del mar en el Valle Calchaquí de Tucumán, ocupando unas aproximadas 30 hectáreas. Son los restos del mayor asentamiento precolombino de la Argentina.
Los primeros habitantes del lugar fueron los Quilmes, cuya densidad poblacional llegó a los aproximados 6000 habitantes, lo que les permitió una buena repartición de las tareas y de esa forma explotar al máximo las tierras del lugar.
El Curaca, jefe de la civilización, se encontraba en la cima de estas construcciones, un poco más al sur se hallaban los miradores, el Talaya sur y Talaya norte, los cuales eran utilizados para advertir al Curaca si se aproximaban enemigos. Los Chamanes (consejo de ancianos), sucesores del monarca, considerados los mas sabios de la ciudad, eran los encargados de aconsejarlo en el momento de tomar decisiones.
Finalmente, en la parte más baja se encontraba el resto del pueblo (alfareros, pastores, agricultores, etc.), quienes acataban fielmente las órdenes de su soberano.
La actividad económica más importante de lugar era el cultivo de quínoa, poroto, zapallo y maíz.
La invasión Incaica del 1200 denominada Apogeo cambió definitivamente la estructura social, económica y política de la tribu.
Los Incas impusieron su idioma (el quechua), sus técnicas de almacenamiento y la construcción de terrazas para el cultivo, entre otras cosas. Sin embargo, los Quilmes no tuvieron descanso alguno, ya que en 1535 llegó el español por el camino del Inca, y tras cientos de años de lucha que afectaron enormemente a la región y a quienes combatían, los incas fueron derrotados y aprisionados en 1665.
Recientemente estas ruinas fueron restauradas en un 15% en el año 1977.
El primero de agosto de cada año se lleva a cabo en el lugar la fiesta a la Pachamama, donde se le realizan ofrendas dándole las gracias por la vida, los cultivos, la naturaleza, etc.
La garganta del diablo
Dueña de uno de los paisajes más impactantes de Argentina, la Quebrada de Cafayate o de las Conchas, descubre una serie de formaciones naturales que resaltan en el camino como la famosa Garganta del Diablo, un cañón profundo y cerrado, cuyo final parece una especie de tráquea que incita a subir. Esta estructura está compuesta por rocas sedimentarias rojizas erosionadas por el flujo del agua concentrada en el pasado geológico.
http://www.youtube.com/watch?v=NSVcljuPHxA

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